Reseñas | Diseñando la ciudad espontánea

Andrés Borthagaray

jueves, 28 de septiembre de 2023  |   



Hoy Tokio reúne dos condiciones singulares: es la metrópoli más poblada del mundo, con unos 37 millones de habitantes, incluyendo 14 del área central o de los wards (barrios especiales), y es una de las más seguras, accesibles, con mejor transporte público y con calidad de vida urbana. Por esas condiciones se ha convertido en un caso de estudio internacional. Algunos libros clásicos desde occidente, como The Making of Urban Japan (La creación del Japón urbano), de André Sorensen, ofrecen claves de lectura, de sus cualidades, contradicciones y desafíos.

En algún momento se la miraba con cierto desdén, luego con interés, pero al mismo tiempo distancia y descalificación a la posibilidad de aprender lecciones exportables a otras ciudades por la singularidad cultural y la idiosincrasia japonesa. En este nuevo libro de Jorge Almazán y su equipo se ofrecen claves para entender qué es lo que hace que funcione, cuáles son las amenazas que ponen en riesgo lo que la hace vivible y atractiva y, un punto clave para esta publicación, una reflexión sobre el rol de los arquitectos en la forma de proyectar y de construir la ciudad contemporánea.

Usando la ciencia de datos, el recorrido por los barrios y la representación en fotos, plantas, cortes y axonométricas, Almazán distingue cinco tipologías frecuentes que contribuyen a un desarrollo virtuoso, por su repetición, frecuencia y ubicuidad. Señala cuáles son sus virtudes, las razones por las que ofrecen calidad urbana, diferenciando la economía de aglomeración de la economía de escala. Cada parte puede tener su propia identidad y autonomía, pero se funde dentro de un conjunto. 

Vale la pena recorrer esas cinco tipologías: los callejones de Yokocho, los edificios Zakkyo, los rellenos bajo vías, los antiguos cursos de agua y los conjuntos de alta densidad y baja altura. Tienen en común la posibilidad de desarrollarse en intervenciones puntuales, de pequeña escala, que en su conjunto conforman barrios armónicos, con transiciones entre lo público y lo privado. La imagen de una bandada de pájaros, donde cada uno vuela a su manera individual pero también como grupo, ayuda a explicar esta calidad urbana. La necesidad de reconstruirse dos veces en el siglo XX sin grandes recursos, también. La primera, luego del gran terremoto de Kanto, hace cien años, justo en septiembre de 1923. La segunda, luego de los bombardeos al final de la segunda guerra mundial. Si bien hubo planes de infraestructura pesadas bajo la ocupación americana, en su mayoría no se llegaron a concretar. Sí hubo una multiplicidad de pequeños actores que intervinieron en su desarrollo, desde las viviendas individuales hasta los comercios, de muy pequeña escala, muchas veces del mercado negro que afloró en la posguerra. 

Con el advenimiento de la recuperación económica y el llamado milagro japonés, se empezó a mirar el management y la organización económica como un modelo del que aprender. Si bien Tokio era el epicentro, fue bastante más tarde que se empezó a estudiar como modelo urbano. En lo que el autor define como tokiología, el estudio de Tokio con distintas perspectivas y escuelas urbanas y arquitectónicas, se inscribe un modelo posible tanto para otras metrópolis emergentes o de países ricos con población de cada vez mayor edad.

Pero si bien se considera que hay lecciones para aprender de Tokio, en muchos casos se las había descalificado por su carácter único y singular. Como lo plantea el autor, un joven arquitecto y profesor español basado en Tokio y seguido con atención en América del Norte y otras partes del mundo, en primer lugar, es interesante aprender de modelos diferentes: no hay un modelo único de occidente. En segundo lugar, sí se pueden reproducir si se las estudia atentamente. 

Vale la pena analizar, entonces, en qué consisten las cinco tipologías.

  • Los callejones Yokocho: en superficies pequeñas y en calles pequeñas, una enorme diversidad y una actividad vibrante.
  • Los edificios Zakkyo: una miscelánea en altura, con acceso directo desde la calle. 
  • Los rellenos de actividad bajo las vías: a las construcciones de los años ’60 y ‘70 se las llenó de vida con comercios y actividades que permiten reconstruir un frente urbano.
  • Las calles Ankyo: donde había pequeños ríos y arroyos, calles más amplias, con bancos y otro tipo de mobiliario urbano.
  • Los barrios densos de baja altura: una forma de mantener el orden y la privacidad de cada vivienda, con una ocupación eficiente pero no hacinada del espacio. Cabe destacar que más del 65% de las calles de Tokio tiene menos de cinco metros de ancho.

En su conjunto, estas tipologías –que pudo identificar con una combinación de análisis de información, cuya disponibilidad en el sitio web de la prefectura de Tokio es excelente, recorridos directos por los barrios y un tratamiento de imágenes, cortes y plantas– ofrecen varios de los elementos que hacen de Tokio una metrópoli a estudiar.

Y concluye con el modelo de Tokio de urbanismo emergente, donde reivindica, antes de la economía de escala, una economía de aglomeración. Antes que un gran proyecto donde las piezas son homogéneas una suma de proyectos, con la diversidad a la que eso da lugar.

Pero no se queda en una visión triunfalista. Lo plantea como un modelo en tensión: un cierto tipo de urbanismo y arquitectura corporativa, banal, igual a la que se reproduce en otras partes del mundo, ocupa una parte importante de los nuevos desarrollos. Una modalidad que se desarrolla de arriba hacia abajo, frente a otra que se construye de abajo hacia arriba

Es interesante cómo la ciudad se fue desarrollando desde el espacio de la movilidad. Las estaciones y los modelos de negocios de los operadores ferroviarios son un rasgo muy singular. El transporte público como generador de desarrollo urbano, inclusive en la operación económica. Con la puesta en valor de las tierras accesibles se financia la infraestructura, con la administración de las estaciones y bienes, parte de la operación y, entre ambas, la combinación de transporte y uso del suelo en una ciudad policéntrica. Las estaciones son el punto más alto de actividad, combinadas con viajes a pie y en bicicleta desde cada uno. A pesar de contar en Japón con el primer fabricante mundial de automóviles, Tokio tiene una de las proporciones más bajas del auto particular en el total de desplazamientos, lo que aporta también a la calidad ambiental y paisajística del conjunto metropolitano.

Pero tal vez el comentario más interesante para este medio es la reflexión sobre la práctica de la arquitectura y del urbanismo. Qué se hace desde un ámbito con creatividad o en uno donde los parámetros están preestablecidos por una lógica de renta a corto plazo. Y pone, en ese sentido, una advertencia sobre las modificaciones de código para permitir mayor altura a cambio de supuestos beneficios en espacio público, que en la práctica terminan siendo menos accesibles y de menor calidad que los pensados directamente como tales desde el principio. Una normativa en un sentido más laxa (un edificio no tiene que ser igual al de al lado) y en otro más estricta que en la tradición occidental, por ejemplo, en los derechos de sombra, son parte de la explicación de por qué no existe el déficit de vivienda que sí tienen otras grandes ciudades. Por supuesto, en un contexto donde la población envejece, la tasa de natalidad es baja y la inmigración bastante cerrada. Pero aun así, hay bastante movimiento interno dentro de Japón. 

Es una lectura muy atractiva sobre Tokio, pero también es atractiva por lo que permite comprender sobre las ciudades, inclusive por lo que permite decir sobre nuestro medio.

 


Subtítulos del libro
Algunos títulos de interés son: Una mirada del futuro a partir del pasado de la posguerra. Una guía de campo para diferentes Tokios. Los tejidos urbanos que nutren al Tokio emergente. Un nuevo lente para entender Tokio, más allá del misterio exótico Tokio. 

Conferencia del autor

Ficha técnica

Título original Emergent Tokyo. Designing the spontaneous city
Edición 2022
Autor Jorge Almazán, Studio Lab
Editorial Oro
Idioma Inglés
Género Ensayo

Biografía de Jorge Almazán

Arquitecto (Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, 2003). En 2001 estudió en la Universidad Técnica de Darmstadt. Completó el doctorado en el Instituto de Tecnología de Tokio en 2007. En 2008 ocupó el cargo de Profesor invitado en la asignatura de Proyecto de Arquitectura de la Universidad de Seúl. Desde abril de 2009 es profesor en la Universidad de Keio y dirige Studiolab: una plataforma de colaboración con base en la universidad que funciona como estudio de diseño de arquitectura y laboratorio de investigación.